1.12.2007

Siplemente uno no se puede escapar de situaciones denigrantes para el ego cuando se es orgulloso. Sencillamente es impredecible.
Una vez después de otra suceden cada próximadamente dos ciclos, llámese semana, mes o año, ahí revise usted como anda su nivel de funestidad.

Es a veces es tan podrido que dan ganas de contarlo para que salga afuera. Algo así como un exorcismo ególatra que deberíamos practicar más a menudo.
A pesar estas situaciones desagradablemente sorpresivas uno puede reflexionar y ver la frecuencia de días de la mierda, y contar con un fatalómetro para poder predisponerse a estos períodos de la mugre y aprender a tolerarlos o preparar el plan de suicidio.

Como planes de acción, mediáticamente, tiene dos opciones
a) ser leído y ganarse más enemigos bloggeros y cibernautas que dices " dios mío, esto apesta!"
b) explayarse de forma vulgar e "irreverente al peo" como el famosísmo y mal ponderado blog de Felipe Iglesias.

Por otra parte podría hacerce el maduro, mirarse al espejo y decir, todo pas por algo, mañana será otro día, te ves bien, dale que se puede, etc..

Yo recomiendo cereal por la mañana, palta por la tarde y té con sabor por la noche y dormir forzadamente para que acabe lo horrible.
Plop???.. bueno... sí

2 comentarios:

Srta. Lepidóptera dijo...

Amigui te extraño.
Andas muy perdida.
O tal vez yo ando muy perdida.

O tal vez nuestras existencias convergieron en un punto específico de la línea tiempo/espacio y se generó un vórtice que nos disparó a universos paralelos y estamos destinadas a no encontrarnos más en tiempo real...

En fin.
Le esho de menos.

-cambio y fuera cjj-

Jp dijo...

no si la mala suerte es como una onda